Puertas que parecen abrirse

Puertas que parecen abrirse

Todavía no está definido. La vacuna aún no ha llegado y el coronavirus sigue devastando allá por donde pasa. Pero el fútbol español, como ha anunciado Javier Tebas, presidente de la Liga, ya tiene un plan para el 2021. La idea, si lo permite el Gobierno, es ir abriendo los estadios poco a poco en función, por supuesto, de la evolución de la pandemia. Abrir el retorno, aunque sea escalonado, del público a los campos.

Poco a poco y por zonas geográficas, algo que el Consejo Superior de Deportes (CSD), no contempla con buenos ojos porque preferiría que la apertura fuera uniforme en todo el campeonato. Necesitan todos los clubs la vuelta de los aficionados. Y no tanto por el componente sentimental, que lo es, sino porque la industria, ahogada como está, requiere de los seguidores.

Especialmente, los clubs grandes. La crisis pandémica ha dañado de tal manera la estabilidad de los equipos, que tener al público en su estadio repara, aunque sea más bien poco, ese terrible impacto económico. 

El Barça, por ejemplo, necesita rebajar 190 millones de euros de su masa salarial, aplazando el pago a los jugadores. O difiriéndolo. El Museo del Camp Nou, el más visitado de Catalunya, lleva meses desértico. Cerrado como está, no aporta ni un solo euro a un club que diseñó ingresar más de 1.000 millones al final del pasado ejercicio, el 19-20. Pero se cerró con 203 millones menos de ingresos y unas pérdidas de 97 millones.

“Es mucho más difícil la gestión de la pandemia ahora que antes”, sostiene Tebas en una charla con David Garrido, de Sky Sports, en el congreso virtual de World Football Summit. “La vuelta del público a los estadios requiere de un análisis complicado que nosotros ya lo tenemos hecho”, afirma el dirigente de la Liga.

Se necesita, como es obvio, “que baje el índice de contagios” para poner en marcha ese plan, que se activó en su día en la Bundesliga. Pero luego se abortó.

De hecho, la Liga recalca que hay zonas de España donde podrían estar ya en las gradas. “En las Islas Canarias, las Baleares e incluso Madrid podría haber un pequeño número”, afirma Tebas, asumiendo que ahora debatirán, ya a partir de enero, ese criterio con el CSD. “Ellos querían hacerlo todo a la vez, pero eso va a ser imposible”, añade el dirigente.

Se entreabre la puerta del fútbol para iniciar la delicada reconstrucción de una industria, que se enfrenta a la mayor crisis de su historia. La mayor porque, además, daña a los colosos (Barça, Madrid, Juventus, que ha perdido 71 millones de euros…) en un momento de máxima tensión económica.

Cerrados los estadios durante meses, el dinero ha dejado de fluir. El dinero de las televisiones aún corre por el fútbol. Por eso, ha sobrevivido. Pero el dinero de los aficionados, castigados por la pandemia también en sus bolsillos, es más necesario que nunca. “Más que con un porcentaje lo que nosotros queremos ahora es empezar con un número de espectadores. Que nos permitan, por ejemplo, 3.000 espectadores por estadio”, recalca Tebas.

Y, así, poco a poco, el fútbol irá tejiendo los delicados hilos, rotos casi por completos, que ha dejado el coronavirus. La vuelta del público no es solo un factor emocional sino la evidente constatación de que es imprescindible para hacer girar la rueda de una industria que lleva meses y meses parada. Aunque el balón no haya dejado de correr.  

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