El dinero americano

El dinero americano

Primero fue una novedad. Luego, una moda. Ahora ya es una tendencia. Antes, el fútbol iba a Estados Unidos, el Mundial de 1994 fue la primera experiencia, en busca de conquistar un espacio deportivo, social y económico.

Ahora, en cambio, es Estados Unidos quien toma el viejo fútbol europeo adueñándose de la propiedad de los clubs en una corriente que se ha ido colando en las principales Ligas.

No son, además, clubs cualquiera. En Inglaterra, por ejemplo, la familia Glazer, con una fortuna que roza los 5.000 millones de euros, compró el Manchester United en el 2005.

El Arsenal también tiene propietario norteamericano. Desde hace dos años, pertenece a Stanley Kroenke, propietario de los Denver Nuggets (NBA), Colorado Rapids (MLS), Colorado Avalanche (NHL) y Los Ángeles Rams (NFL).

En el 2013, el multimillonario pakistani-estadounidense Shahid Khan adquirió el Fulham londinense. Hace, sin embargo, una década que el Liverpool quedó en manos de John Henry, el propietario de los Boston Red Sox (MLB). Una década en la que el equipo de Anfield, guiado por Jürgen Klopp, ha redescubierto el éxito, tanto en la Champions como en la Premier.

Primero, Inglaterra, luego Francia y ahora Italia. Poco a poco el dinero americano se va extendiendo por la vieja Europa alcanzando cotas de poder en la industria de manera transversal.

Desde los grandes clubs ingleses, con marcas que son globales, hasta clubs italianos como el Parma, con más de un siglo de vida, cargado de historia y, a la vez, de problemas económicos, incluida la corrupción en su momento hasta llegar a ser declarado insolvente en el 2004.

Ahora, en el 2020, está en manos de Kyle Krause, un empresario americano, que ha comprado el 90% de las acciones del Parma por 85 millones de euros esta pasada semana. Es el cuarto club de la Serie A italiana que cae en manos americanas tras Milán, Fiorentina y Roma.

En Francia hay cinco clubs con bandera estadounidense en su propiedad. El primero fue Vincent Volpe, un hombre de negocios norteamericano, quien adquirió el Le Havre en el 2015, ubicado en la Liga 2 gala. Después llegó Frank McCourt (2016), antiguo propietario de Los Angeles Dodgers (MLB), para hacerse con el Marsella, uno de los clubs símbolos del fútbol galo.

Esos pioneros en la inversión en Francia abrieron el camino para que el dinero americano comprara el Girondins de Burdeos (2018) y en este año cerrara dos operaciones: Toulouse y Caen, ambos también en la Liga 2.

En España, en cambio, no ha entrado todavía ese dinero americano. No ha aparecido ningún Krause como el que ha aterrizado feliz en Parma, dispuesto a reconstruir una sociedad que en los años 90 fue bandera del fútbol europeo.

Un equipo que tuvo a Buffon, Thuram, Cannavaro, Verón, Chiesa, el padre de Federico Chiesa, Hernán Crespo, Dino Baggio, Zola… Pero aquel club quebró y desapareció hace cinco años. Ahora, es otro nuevo, el Parma Calcio 1913, y con dueño americano.

“¿Qué prometo hacer? Soy un apasionado seguidor de fútbol, amo este juego y amo Italia”. Palabra del nuevo propietario del renacido Parma.

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