Apuestas, no gracias

Apuestas, no gracias

El fútbol poscovid ha entrado en una nueva dimensión. No se trata del juego sino, sobre todo, de la industria. No se trata del balón ni las luchas cotidianas con el rival o las polémicas de bar del VAR sino de la capacidad que tengan los clubs (grandes, medianos, pequeños…) para resistir a tan fuerte impacto.

Vivir sin el público es un drama económico para las grandes potencias, que necesitan los días de partido como motores económicos que suministren recursos a diarios. Con los estadios cerrados desde el pasado mes de marzo, y sin previsión de cuándo se reabrirán, es un problema que se agiganta a diario.

Para medianos y pequeños clubs otra de las importantes vías para obtener ingresos económicos quedarán estranguladas por la nueva normativa que prohibirá los patrocinios de apuestas en los equipos de fútbol, además de restringir la publicidad de las mismas a horarios de madrugada (de una a cinco de la mañana).

Todos los clubs de Primera y Segunda División, excepto la Real Sociedad, quedan afectadas por esa normativa gubernamental. Y llega, además, en un momento de extrema debilidad económica por la pandemia.

Hay, por ejemplo, 10 clubs profesionales que tienen como patrocinador principal a casas de apuestas: Leganés, Sevilla, Valencia, Osasuna, Levante, Mallorca y Granada en Primera División, unidos a Sporting y Girona en Segunda.

El objetivo, según Rafael Escudero, secretario general de Consumo y Juego en el Ministerio de Consumo, es muy claro. “Con la prohibición de patrocinio en las camisetas y equipaciones deportivas se pretende así evitar la identificación con empresas y operadores de juego de deportistas que suelen ser vistos como un modelo de éxito para muchas personas en nuestra sociedad”, ha escrito en un artículo en el diario ‘Público’.

Afecta directamente a esos 10 equipos, pero, en realidad, toda la industria del fútbol está involucrada ya que las ramificaciones de las apuestas se extienden por todos los clubs al punto de que las primeras estimaciones indican que se dejarían de ingresar, según el diario ‘Marca’, unos 80 millones de euros.

Y esto se une a la imposibilidad de recaudar dinero por entradas, pendientes los clubs de si poder obtener la totalidad de los abonos de una temporada, la 2020-21, que empezará con serios problemas económicos. En el fútbol, a partir de ahora, no hay lugar para las apuestas.

Ni en las camisetas, como hasta ahora, ni en las instalaciones deportivas. O poner nombre a un equipo. ¿Apuestas? No, gracias.

Poco a poco, el público... "Shock sísmico" en el fútbol poscovid
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