“Shock sísmico” en el fútbol poscovid

“Shock sísmico” en el fútbol poscovid

Sostenía Javier Tebas, el presidente de LaLiga, que el fútbol necesitará “tres años para volver a ser lo que era” en términos económicos. Ahora, la ECA (Asociación Europea de Clubes) ha presentado un informe demoledor sobre el impacto de la pandemia en la industria.

Habla la ECA, y con toda la razón, de “un shock sísmico” que no solo tendrá un impacto inmediato en las cuentas de los grandes equipos del continente sino que se prolongará con el paso del tiempo.

A pesar de que las grandes Ligas (Alemania, España, Inglaterra e Italia) se han reemprendido, la ECA recalca que se dejarán de ingresar 1.600 millones de euros en esta temporada tan singular.

Peor será aún en el curso 2020-21 donde el estudio anuncia una previsión de 2.400 millones de euros más de pérdidas. O sea, 4.000 millones se dejarán de ingresar en estos próximos meses, obligando a serios reajustes en la manera de gestionar los clubs.

Y tendrán, curiosamente, más problemas los grandes equipos (dependen de los días de partido, museos, visitas, entradas… donde se estima un descenso de un casi 40 %) de los pequeños (sostenidos en su mayoría por los derechos audiovisuales, que se siguen cobrando en plena pandemia).

Por lo tanto, tal y como recalca Charlie Marshall, director general de la ECA, “el impacto financiero de COVID-19 en los clubes europeos, hasta donde podemos ver ahora, ya es un shock sísmico”. Lo es, incluso con la mayoría de las competiciones en marcha.

Se trata de “tomar medidas para mitigar”, según el ejecutivo, todas estas profundas disfunciones económicas que vive el fútbol pospandemia, con especial atención a los salarios de los jugadores.

Es un asunto tabú en la industria, incapaz de encontrar una solución común y transversal que vaya por encima de las fronteras de las diferentes Ligas.

No hay, ni tiene pinta de que se instaure, un tope salarial para limitar los gastos. Gastos multimillonarios en las fichas de los futbolistas, que se disparan sin parar.

“La reducción de costos es siempre un ejercicio delicado: se necesita cuidado para evitar la reversión a largo plazo de muchos aspectos de la profesionalización que se han desarrollado en los clubes de fútbol durante la última década o más”, apunta Marshall.

Pero, al mismo tiempo, también apunta que “el impacto financiero no se detiene cuando se reanuda el juego”, por lo que “continuará en la próxima temporada y debemos tomar medidas para crear una industria del fútbol más sostenible a largo plazo”.

Eso pasa, como indica el ejecutivo, por tomarse un tiempo “para examinar” esa imprescindible batería de medidas para recobrar la salud económica perdida porque ese dinero que el virus impidió ingresar ya no volverá.

Apuestas, no gracias 500 millones en 10 años
Your Comment

Leave a Reply Now

Your email address will not be published. Required fields are marked *