Fórmula 1 exprés

Fórmula 1 exprés

Todo más austero. Todo más condensado. Todo más rápido. La Fórmula 1 arranca este fin de semana en Austria condicionada, como todas las industrias deportivas, por el impacto del coronavirus.

Adiós a los grandes lujos de un deporte que estaba iniciando, justo antes de la pandemia, un proceso de reconversión para atraer a más aficionados haciendo las carreras más divertidas. Y, sobre todo, emocionantes.

El techo del gasto financiero de 145 millones de euros por temporada se implantará a partir del 2021, extraordinariamente lejana de la cifra de 400 que invierten Mercedes o McLaren. Aunque queden fuera de ese tope los salarios de pilotos y el de los tres principales trabajadores del equipo. 

Las novedades de carácter técnico quedan, sin embargo, aplazadas hasta el 2022 en la obligada búsqueda por parte de Liberty Media, que controla la F-1 desde 2017, de dotar a la competición de mayor igualdad y atractivo, aunque, curiosamente, los coches, según los primeros estudios, corran 3,5 segundos menos por vuelta.

Pero necesita el gran circo recuperar la atención perdida en los últimos años, huyendo, además, de la monotonía deportiva, permitiendo así más adelantamientos, por lo que deben vivirse sustanciales cambios en la aerodinámica de los monoplazas.

Todo eso queda aplazado hasta el 2022 por la pandemia. Ahora, y de forma exprés, se reanuda el Mundial. Estaban previstas 22 carreras y tenía que haber empezado en Australia el pasado 14 de marzo. Pero ni se corrió allí ni se correrán esas 22 pruebas. De momento, hay ocho garantizadas, aunque podrían llegar a ser 14 las que se celebren.

Con la singularidad añadida, además, de que varios pilotos tienen que acabar este año sabiendo ya que serán dueños de otros volantes en el 2021. Como es el caso de Carlos Sainz, el joven piloto español reclutado por Ferrari, mientras el paddock, liderado por Lewis Hamilton, toma conciencia de alzar la voz socialmente.

Las flechas de plata de Mercedes son ahora flechas negras para combatir el racismo. Y McLaren ha sido el último equipo en presentar un nuevo diseño para abrazar también el mensaje de unidad, inclusión y antirracismo de la la campaña #WeRaceAsOne de Fórmula 1.

Nuevos colores, nuevos lemas (end racism) y el arco iris rodeando el volante para demostrar que algo está cambiando en la Fórmula 1. Vivirá como el deporte un Mundial extraño, condensado en apenas cinco meses y sin público, aunque el éxito es que los coches corran por los circuitos.

“Muy poco ha parecido seguro en los últimos meses. La imprevisibilidad se ha convertido en la ‘nueva normalidad'”, ha escrito Zak Brown, el CEO del McLaren, reflejando a lo que se enfrenta la nueva Fórmula 1.

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