El poder de Lewis

El poder de Lewis

“Veo a aquellos que permanecéis en silencio, algunos sois las estrellas más grandes, pero seguís en silencio en medio de la injusticia. No hay una señal de nadie en mi industria que, por supuesto, es un deporte dominado por los blancos. Soy una de las únicas personas de color que está allí, pero estoy solo”.

El poder de Lewis Hamilton, el primer piloto negro de la historia de la F-1, es cambiar las cosas. Y no solo conduciendo de manera extraordinaria un monoplaza de Fórmula-1. El poder se usa también para combatir el racismo, denunciar las desigualdades y, de paso, romper con tradiciones que parecían intocables.

Y el poder bien utilizado proyecta con fuerza la necesidad de concienciar al mundo de que en el siglo XXI siguen existiendo terribles injusticias condicionadas por el color de la piel de una persona. Y las flechas de plata, color que usaba Mercedes desde 1934 en sus coches, pasan a ser ahora flechas negras. Negro profundo.

“Estoy muy orgulloso de este equipo, por estar abierto a la grave cuestión del racismo y la discriminación. Han tomado medidas para garantizar que sean de mente abierta, para estar dispuestos a aprender de las lecciones pasadas y presentes y trabajar juntos de todo corazón para un futuro mejor, más igualitario e inclusivo”, proclama Hamilton, comprometido al máximo en el movimiento Black Lives Matter.

El piloto actuó con rapidez; la marca, reaccionó igual de rápida. Y se entra, según Hamilton, en “una nueva era” de trabajo para conseguir la inclusión y respetar la diversidad. “Correremos de negro durante toda la temporada 2020 para mostrar nuestro compromiso con una mayor diversidad dentro de nuestro equipo y nuestro deporte”, proclamó Toto Wolf, el máximo responsable de Mercedes Fórmula-1.

Admite la fábrica que todo está por hacer ya que, como recuerda Wolf, “solo hay un 3% de afroamericanos en nuestro equipo y tan solo el 12% del personal son mujeres”. O sea, el camino por recorrer es aún inmenso.

Poco importa una tradición de casi 90 años. Lo que importa es construir un mundo mejor, sostiene Hamilton. Este fin de semana, empieza el Mundial de Fórmula 1 en Austria. Y el británico, que ganó 11 carreras en el 2019 visitando en 19 ocasiones el podio, defiende orgulloso su corona.

Pero no ha tenido ni que sentarse en el asiento para ganar la primera (y más valiosa) batalla. Las flechas son negras. Posee seis campeonatos del mundo, pero nada resulta tan poderoso como el mensaje contra el racismo que difundirá su coche en cada vuelta que de al circuito.

Poco importa que los Grandes Premios, como consecuencia de la pandemia, sean a puerta cerrada. La conciencia de Lewis (35 años) se verá en todos los rincones. Y su voz será escuchada (ya lo ha sido) en el primer paso de un necesario e imprescindible cambio.

Champions amenazada Economía de intercambio
Your Comment

Leave a Reply Now

Your email address will not be published. Required fields are marked *