Economía de intercambio

Economía de intercambio

El fútbol pospandemia emite ya las inevitables señales de recesión económica. Habrá un día, al que todavía no se ha llegado aún, en que la burbuja estalle definitivamente y entonces, obligado por la necesidad, adopte normas de control imprescindibles.

No tiene nada que inventar porque en la NBA, el faro de la industria del deporte convertida en industria del entretenimiento y factoría de negocio hasta que el coronavirus iguala para mal a todo, ya trabaja con esas reglas desde hace muchos años.

El límite salarial, el impuesto de lujo, como control de gasto y otra vía más de ayudar a franquicias de la NBA menos ricas que las demás, la escala contractual de los ‘rookies’ (novatos), los jugadores que son agentes libres pueden firmar con cualquiera a no ser que equilibre su actual equipo la nueva propuesta… reteniéndole quiera o no quiera.

En el fútbol, en cambio, nada está tan reglado y fijado. Por lo que se imponen en estos largos meses de penurias económicas, incluso para los más grandes clubs, activar la vieja fórmula del intercambio.

Un simple trueque que esconde, en realidad, la necesidad de tapar un serio problema económico que te agobia hoy sin pensar en lo que sucederá dentro de un año. Es aplazar el problema y luego que lo resuelvan los demás.

Son las ingenierías contables, tan de moda en el ‘calcio’ italiano, que ahora se han trasladado a los grandes mercados europeos. Hoy es Arthur por Pjanic; mañana será Pepe por Antonio… Los nombres cambiarán, pero el verdadero objetivo del trueque es salvar una mala gestión económica con una visión a corto plazo. Al día.

Hace cuatro años, la Juve compró a Pjanic por 32 millones de euros al Roma. Y le quedan solo 13 por amortizar. Lo valora en 60 millones en el intercambio con el Barça, por el que le quedan un “beneficio económico de 41,8 millones” en esta operación.

Arthur llegó al Camp Nou tras ser adquirido hace dos años por 31 millones más nueve en variables. Venía del Gremio de Porto Alegre (Brasil). Se le firmó por seis años y se han amortizado 20 millones. Ahora lo ‘vende’ a la Juventus por 72 millones más 10 en variables. Plusvalía de 45,3, que salva el balance económico del actual curso.

Y aunque Arthur (21 años) se va sin querer irse también sale ganando porque debido a la nueva fiscalidad italiana doblará su salario. La Juve cuadra cuentas; el Barça, también. Pjanic, a sus 30 años, tiene la posibilidad de poder decir que su carrera le habrá permitido jugar con Cristiano Ronaldo en Turín y con Messi en Barcelona.

¿Y el año que viene? Balón hacia adelante y otro intercambio para seguir sobreviviendo económicamente en operaciones que suscriben clubs de la dimensión de Barça y Juventus, dos de los más grandes del continente.

Pero la crisis obligará a tomar decisiones profundas para evitar el estallido de la burbuja. El Schalke 04 ha decidido, según revela el diario alemán Süddeutsche Zeitung, limitar el salario de sus jugadores. Todo aquel que firme tras el Covid-19 tendrá un tope de 2,5 millones de euros anuales. Ahora, el sueldo más alto de la plantilla de 4 millones.

Es el segundo nivel europeo. Correcto. Pero en el primer nivel los intercambios son, en realidad, tratados de ingeniería contable para salvar malos años. Y con pandemia, aún son peores en el punto de vista económico.

Intercambios donde se tasa a un jugador por encima de su precio real en el mercado.

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