Cliente y consumidor

Cliente y consumidor

Está de vuelta el fútbol, pero no la gente que ama el fútbol, convertida, más que nunca, en cliente. O consumidor. Pero ya no se le considera como el eje central de este juego. Ni tampoco se le trata así.

Vuelve el fútbol en los grandes países europeos, pero el aficionado, socio o abonado (España), tifosi (Italia), fan (Inglaterra) continúa recluido en su casa, delante de la televisión, su lugar natural ya en los últimos tiempos donde el juego estaba, y está, orientado al entretenimiento.

Ahora todavía mucho más. No hay opción de que retorne a los estadios por cuestiones sanitarias. Y se desconoce cuando será el día en que se recobre el ancestral hábito de visitar los campos de fútbol, por mucho que algunos clubs presionen para abrirlos, al menos en un 30% del aforo, como medida para evitar la devolución de los abonos.

Sin los aficionados ellos, la industria se reconstruye desde el pilar económico que le proporcionan los derechos de televisión, el gran y verdadero sostén. En Italia, por ejemplo, la crisis sin público se estima en torno a los 100 millones de euros, según ha revelado el diario ‘La Gazzetta dello Sport’.

Hay equipos, como la Juventus e Inter, que asumen pérdidas trascendentes en esta fase final de tan extraña temporada. La ‘Vecchia Signora’ podría dejar de ingresar entre 15 y 25 millones de euros, mientras el club interista estaría entre 10 y 18 millones. El Milan, entre ocho y 12.

Y eso se debe también a que la Serie A había experimentado un 11% de incremento de espectadores con respecto a la pasada temporada. Ocupa el fútbol italiano, según el ‘informe Deloitte’, el cuarto lugar en el ranking de los grandes campeonatos.

La Bundesliga, con una media de 42.738 espectadores, lidera esa clasificación de asistencia, seguida por la Premier (38.484) y la Liga española (26.585) y la Serie A (24.106).

Y en la final de la Copa de Italia, que ganó el Nápoles a la Juve en la tanda de penaltis, se perdieron casi cuatro millones de euros que es lo que habrían ingresado los cerca de 60.000 espectadores que hubieran asistido al Estadio Olímpico de Roma.

Hace años que el aficionado / socio / abonado / tifosi / fan dejó de estar en el corazón de las decisiones de los clubs. El fútbol es un producto de entretenimiento. Y es, por lo tanto, un cliente o un consumidor donde lo global tiene más valor que lo local.

Volvió, por ejemplo, la Liga española y en el continente africano la audiencia televisiva se aumentó en más de un 73%. Y se llegó al 210% en países como Sudáfrica, con un 72% más de telespectadores en la India, que emite el torneo a través de Facebook.

En Europa, el incremento ha sido, según revela la Liga de Fútbol Profesional (LFP), de un 56 %, con países disparados como Bélgica, que ha llegado a más de un 130% de audiencia.

Siempre en vuestro equipo La pena del silencio
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