Burbujas para respirar

Burbujas para respirar

por Marcos López


Valencia, Orlando y, posiblemente, Lisboa… Tres ciudades que, aparentemente, no tienen nada que ver, aunque la necesidad pospandemia les ha unido en la distancia. Acogerán las tres un formato exprés de dos deportes (baloncesto y fútbol) que han encontrado una solución donde tenían un verdadero problema cuando llegó el coronavirus.

En Valencia se abre este miércoles 17 una singular Liga ACB. Un torneo que durará dos semanas, con 12 equipos repartidos en dos grupos de seis y jugándose 33 partidos sin tiempo para despistarse. Y en Valencia se ha levantado, alrededor del pabellón de la Fuente de San Luis “una burbuja médica creando un hospital de campaña”.

Tienen, de todo, los jugadores, técnicos y las personas que hay alrededor de los 12 equipos, creando incluso “una zona de recuperación” para minimizar esa carga de partidos. Crioterapia, cámara hiperbárica…

países que transmitirán la ACB

No falta de nada, obligada como estaba la ACB a instaurar un estricto protocolo sanitario para que su industria tuviera continuidad, provocando que el mapa televisivo de “esta fase final excepcional” llegue hasta 125 países.

Con la Euroliga cancelada y 27 Ligas más en Europa era una necesidad que iba mucho más allá de lo deportivo. Era una necesidad deportiva. La misma urgencia con la que ha trabajado la NBA, diseñando su burbuja en el recinto de Disney en Orlando para garantizar la continuidad del negocio.

De julio a octubre debería liquidarse una temporada singular, mientras se estudian los riesgos sanitarios, con la posible penetración del virus, en una burbuja que reuniría en Florida a 2.000 personas.

Una burbuja, como recordó Adam Silver, comisionado de la NBA, que implicará “un enorme sacrificio” para los jugadores. Se trata de salvar la industria del baloncesto norteamericano.

En idéntica situación se encuentra la UEFA, que priorizó el retorno de las competiciones nacionales, cancelando casi de manera inmediata la Eurocopa, para guardarse un rincón en agosto.

Un necesario rincón para construir su burbuja, que le permita acabar la Liga de Campeones masculina (12 al 23 de agosto) y femenina, además de completar la EuropaLeague. En realidad, serían tres burbujas.

Lisboa, según anunció Sky Sports, acogería la Champions -puede ser oficial este miércoles-, tal vez en dos estadios y Frankfurt y/o Dusseldorf recibiría a la segunda competición europea, mientras la Champions femenina podría dilucidarse entre Bilbao y San Sebastián.

Son formatos revolucionarios, que, además, devuelven la máxima emoción a las competiciones reuniendo en una misma sede a los equipos para controlar el impacto del coronavirus.

Todo en silencio. Y sin público. Pero sostienen la industria, algo esencial para iniciar la reconstrucción. Sin burbujas no llega el aire económico. Y permiten, al menos, respirar.

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