Ada, más que una marca

Ada, más que una marca

por Marcos López


Hay acuerdos que marcan una frontera. Siempre quedará que había un antes de ese pacto. Y, obviamente, después. Antes de Ada. Y después de Ada Hegerberg, que acaba de suscribir un documento con Nike para cobrar 1,3 millones de euros por temporada. Un vínculo que durará 10 años.

Pero esa firma trasciende de lo puramente económico siendo como es un acuerdo colosal para el fútbol femenino. Antes de Ada, una jugadora noruega, actual Balón de Oro, la mejor del planeta, no había compromisos de este nivel. No hay, por tanto, precedente alguno.

Solo el tenis, con la rusa Anna Kournikova como pionera, seguida luego por la norteamericana Serena Williams y ahora superada por la joven japonesa Naomi Osaka (22 años), habían trazado esa senda de multimillonarios contratos de patrocinio, colándose en la selecta lista de los deportistas más ricos que selecciona anualmente la revista Forbes.

Hasta que ha aparecido Ada, un mujer comprometida con el juego y su verdadera dimensión social al punto de que renunció a disputar el pasado Mundial de Francia (2019).

Capaz de elevar la voz con energía reinvidicativa como si fuera la norteamericana Megan Rapinoe, que fue elegida Balón de Oro del torneo tras llevar a su país al cuarto título, o la brasileña Marta, que le abrieron ese camino.

El Mundial perdió a Ada. Pero ella proclamó con orgullo la necesidad de conquistar la la batalla de la igualdad. No quiso ir a Francia hasta que no se reconozcan a las futbolistas los mismos derechos que poseen los futbolistas. “No se trata solo de dinero”, dijo la exquisita jugadora noruega en una entrevista con la CNN.

“Se trata de la preparación, de actuar, del profesionalismo, puntos muy claros que les presenté directamente a la federación cuando tomé mi decisión”, argumentó Ada, cuyo poderoso mensaje caló en la sociedad porque, como siempre recuerda, “el fútbol femenino es el eslabón más débil”, como se ha visto en esta pandemia.

La Bundesliga femenina sigue jugándose, al igual que la masculina. Pero el Barça ya es campeón de Liga porque el estricto protocolo diseñado por Javier Tebas para el retorno de la competición solo contemplaba a los hombres.

“Es fácil tomar decisiones difíciles cuando sabes qué valores representas”, sostuvo con fuerza Ada para adoptar una medida que iba mucho más allá del deporte. De ahí, que su compromiso se haga evidente en cada uno de sus gestos. Peleando contra el racismo, defendiendo la necesidad de equiparar, y no solo salarialmente, el fútbol que ella honra.

Con 24 años, Ada gobierna feliz su deporte –ha llevado al Olympique de Lyón a su cuarta Champions consecutiva- , mientras ahora se recupera de una grave lesión del pasado mes de enero -se rompió el ligamento anterior cruzado de la rodilla derecha- y su voz no deja de escucharse.

“Lo mejor es que las mujeres tomen la palabra. Lo hacen por responsabilidad con su deporte. Nuestro deporte necesita mujeres que consigan que las cosas cambien. Si una no rinde, su voz no tendrá el mismo peso. El rendimiento siempre debe ser lo primero”, proclamó Ada este pasado mes de mayo a la FIFA.

Ella rinde. Es la mejor. Ella toma la palabra. Ella es más que una marca. Ella es Ada Hegerberg. Y no juega solo para el Olympique. Ni tampoco para Noruega, su país. “Jugamos por un mundo en el que queremos que todas las chicas tengan las mismas posibilidades”. 

La carta de Rashford Premier, Liga, Bundesliga...
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