Números rojos

Números rojos

Mientras la pelota sigue detenida, excepto en Alemania, los planes de negocio se rehacen. Poco a poco. Pero la industria del fútbol asume, no le queda más remedio, que el coronavirus hará aflorar los números rojos. Habrá pérdida, muchas pérdidas. El desafío es minimizar al máximo el impacto de ese déficit generado por la pandemia. Un déficit al que no se adivina fin.

El Manchester United, por ejemplo, ha sido el primer gran club europeo en reconocer un impacto de 25,6 millones de euros, asumiendo, además, que dejará de ingresar por derechos televisivos otros 22,2 millones más hasta final de temporada.

Y la deuda del United, según recogía el diario británico ‘The Guardian‘, se ha disparado en este último año hasta casi los 480 millones de euros porque ha desaparecido de la aristocracia de la Champions League. En cada partido en Old Trafford, por ejemplo, podría ingresar cerca de cuatro millones de euros por venta de entradas, hospitality, sponsors, merchandising, restauración…

El United tiene reserva en la hucha (cerca de 100 millones de euros), pero ese otro dinero que no llega al ‘Teatro de los Sueños’ de Manchester. Ni al Camp Nou. Ni al Bernabéu. Son, simplemente, esbozos. Señales de lo sombrío que está poniéndose el panorama.

El Barça no dice nada oficialmente, pero estima unas pérdidas de 150 millones de euros si los estadios no se abren hasta el 2021 cuando aparezca esa deseada vacuna para combatir el virus.

Madrid y Paris SG, aunque guarden silencio, también viven situaciones idénticas. Y la Juventus, por supuesto. En el caso del club azulgrana y el madridista ha logrado llegar a acuerdos con sus respectivas plantillas para una reducción salarial, algo que no ha logrado el equipo parisino.

Se enfrenta el PSG, por lo tanto, a pérdidas aún mayores, rozando los 200 millones de euros, como ha informado el diario francés ‘L’Equipe, generando tensión entre Nasser al-Khelaïfi, el presidente, y Thiago Silva, uno de los capitanes, por esos desencuentros. Llevan varias semanas sin pacto alguno.

Acabadas ya las ligas de Francia (PSG fue el campeón), Holanda (título desierto pese al empate a puntos entre Ajax y AZ Alkmaar), Bélgica (Brujas se queda con el título) y Escocia (campeón quedó designado el Celtic), los grandes clubs podrían llegar a perder hasta un 30% de los ingresos, según un informe elaborado por Deutsche Bank sobre los efectos del Covid-19 en la industria del fútbol.

Esos números rojos son los primeros. Pero no serán los últimos. El United, como recuerda el tradicional y anual informe de Deloitte, es el tercer club que más facturaba del mundo en el ejercicio 2018-19. El Madrid es el segundo. Y el Barça, el primero.

Pero la crisis es global y ni los viejos ricos del fútbol mundial se escapan. Si todo continúa a puerta cerrada, el panorama económico sería todavía más enrevesado, obligando a encontrar lo antes posible una nueva y más ajustada realidad.

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