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Bola en la red

Bola en la red

Sigue la bola en la red. Atrapada. Sin moverse. Anda el tenis detenido, como todo el deporte mundial en plena pandemia generando profundas incertidumbres. Y las diferentes capas lo viven de forma diversa.

No afectará en el plano económico al top 50 de los mejores tenistas, aunque sí a nivel de carrera. Los tres grandes (Federer, Nadal y Djokovic) superan los 30 años, por lo que son meses perdidos. Meses que ya no volverán. Tiene el suizo 38 años y 20 Grand Slam, el español, con 33 posee 19, y el serbio es el más joven, con 32, ya acumula 17.

El tiempo pasa, la bola continúa ahí, quieta y muda, consciente de que el tenis «está en crisis», como recordó Boris Becker, el extenista alemán.

Crisis profunda porque desde el número 50 hacia abajo todos necesitan el tenis para vivir. Si no juegan, no ingresan. Si no toman la raqueta, no pueden mantenerse en la vida que tenían antes porque no tienen el soporte económico de un club como sí ocurre en otros deportes. 

Es la segunda y dura capa del abandono. Es el tenis que no se ve porque, además, corren peligro su permanencia como deportista de elite, incapaz de atender, si no tenían una hucha adecuada, de pagar a sus colaboradores: entrenadores, preparadores físicos, fisioterapeutas…   

Ni pueden dar clases en clubs de tenis o academias debido a la obligatoriedad de mantener la distancia de seguridad necesaria. Eso es lo que anda también en juego ahora mismo. La supervivencia del modelo de formación del tenis.

Se ha creado un fondo de ayuda de 5,5 millones de euros para los tenistas más afectados por la pandemia (400 mujeres, 400 hombres) porque en estos meses en que la bola está acurrucada en la red se han dejado de ingresar 110 millones de euros en concepto de premios en torneos que, obviamente, no se han disputado por el coronavirus.

Ese fondo está avalado por los siete grandes organismos del tenis mundial: ATP (asociación de jugadores masculinos), WTA (asociación femenina de tenis), los cuatro Grand Slam (Roland Garros, Wimbledon, US Open y Open de Australia) y la Federación Internacional de Tenis.

La ATP ha impulsado, además, un proyecto para arropar a los tenistas. «Ser mentalmente fuerte es tan importante como la fuerza física en el tenis y cuidar la salud mental de nuestros jugadores y el personal es una prioridad clave para nosotros», dijo Andrea Gaudenzi, presidente de ATP.

Es ansiedad y, al mismo tiempo, pura necesidad. Ansiedad porque esa bola no pasa la red. Y necesidad porque tiene que pasar pronto para seguir siendo tenistas.

Números rojos Diez, seis, cinco...
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