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Fragilidad

Fragilidad

No hay otra palabra. Si acaso vulnerabilidad. Pero tal vez sea fragilidad la que mejor resume la sensación que tiene el mundo por la pandemia. Y, de paso, la industria del deporte, que se enfrenta no solo al «mayor desafío de su vida», como indicó Adam Silver, el comisionado de la NBA, a los jugadores sino a un panorama inquietantemente desconocido.

Son dos meses de confinamiento, atrapados y encerrados por un invisible virus, preparándose para lo peor. Y lo peor es que el deporte, como se conocía, producía y disfrutaba hasta ahora, no será el mismo. Vienen tiempos duros, años de recesión económica, obligando a todos los deportes a reajustarse. Y por pura necesidad.

Tiempos en que todos los sectores tendrán serias dificultades. Desde los grandes (BarçaJuventus y Bayern Múnich, por ejemplo, fueron los primeros colosos del fútbol europeo en tomar las necesarias medidas de ahorro), a los pequeños, clubs modestos que verán incluso peligrar su supervivencia.

Frágil está todo, por mucho que la Bundesliga asome este sábado. Frágiles son los números rojos a los que se enfrentan los grandes campeonatos en cualquier país del mundo. Poco importa el deporte. Sea fútbol, baloncesto, ciclismo, tenis… 

El deporte es global. Y la crisis, también. En España, Javier Tebas, el presidente de la Liga de Fútbol Profesional (LFP), ya ha repetido varias veces que si se reanuda el torneo se perderán 300 millones de euros. Si el balón no rueda, serían 1.000 millones.

«También habrá un mundo después del coronavirus. A través de esta crisis, vamos a variar nuestro enfoque en numerosos aspectos de la vida», cuenta Oliver Kahn, exmítico portero del Bayern Múnich y ahora miembro de su consejo directivo.

Toca buscar vías de financiación externa para encarar las dos o tres próximas temporadas. Son lo que Tebas llama ‘las Ligas del Covid-19’. Se sabe cuándo empiezan (desde marzo pasado no existe actividad alguna), pero no cuándo terminarán.

Frágil es todo en este nuevo mundo. «Para el fútbol, esto puede significar el regreso a la moderación tras su crónico sobre calentamiento», admite Kahn. Tan crónico que pensó ser inmune. Pues, no. Es frágil como todos.

Fussball Fútbol aséptico
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