Balón con mascarilla

Balón con mascarilla

Ya está aquí. Sigue sin saberse cuando se verá en un campo. Pero el ‘nuevo fútbol’, entendido como un deporte distinto tras la devastadora aparición del coronavirus, ya ha llegado. 

Se jugará distinto, aseguran expertos, se verá distinto, primero desde casa y se desconoce cuándo podrá el aficionado sentarse de nuevo en su silla del estadio. Continúan, y por muchos días, los tiempos de incertidumbre.

Pero el ‘nuevo fútbol’ ha regresado primero a las ciudades deportivas para someterse a pruebas médicas y test contra el COVID-19. Guantes, mascarillas, distancia social, visitas fugaces a los centros de entrenamiento, y, otra vez, vuelta a casa.

A seguir confinados, como todos, aguardando la solución que no llega a esa pandemia que ha cambiado el mundo. Y el fútbol, por mucho que sintiera o creyera vivir en una burbuja, ha descubierto que pertenece a este frágil y vulnerable universo.

La industria, con los jugadores expresando sus miedos, no para de moverse. Reactivar al fútbol se ha convertido en una necesidad deportiva, pero, sobre todo, económica.

Francia ya dio la batalla con el virus por perdida nombrando campeón al Paris SG. Como los Países Bajos, en su momento. O ahora también Bélgica, amparada en la decisión gubernamental de prohibir el fútbol hasta el 31 de julio. La semana que viene decidirá si otorga el título al Brujas o lo deja desierto como en los Países Bajos.

Algo a lo que se resisten en España, Alemania, que confía en ponerse en marcha hacia la segunda quincena de mayo, Italia e Inglaterra, que no paran de explorar cambios hasta en el reglamento. Se plantean hasta cinco cambios por partido y no en de los tres actuales. Obviamente todo a puerta cerrada.

Pero el paso no lo marcan ellos. Por mucho que estén dibujando escenarios de reencuentro con el balón en un ‘nuevo fútbol’ que, obviamente, se verá también de forma distinta.

En Corea se ha colocado público virtual en las gradas, algo complejo en Europa, que apunta a otras manera televisivas de contar el fútbol, con mayor interactividad virtual -no hay otro remedio- con el telespectador.

Nada es igual. El contacto físico tardará en volver. Nada será igual. La distancia aumenta sin fin. Nada volverá a ser igual. La normalidad no es nueva. El fútbol, tampoco.

16-M Asoma Alemania
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