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Vacía espera

Vacía espera

Francia ha cerrado el fútbol decretando campeón al Paris SG. España resiste. Alemania va por delante, convencida de que será la primera Liga en regresar a los campos, aunque sin fecha para el retorno.

Italia va y viene, enfrascada en conflictos políticos sin fin, pensando más en el curso que viene que en el actual, mientras Inglaterra se enfrenta, aún siendo como es poderosa la Premier, a una crisis incalculable.

Pero la decisión del gobierno francés que canceló de inmediato todos los planes de la Liga o de la federación es un aviso para cuatro de los cinco grandes campeonatos de Europa.

Si fuera por Emmanuel Macron, el presidente de la República, ejercería de punto de partida de un efecto dominó. Primero Francia; luego, todo el continente. A nivel económico, las repercusiones de la cancelación son inmediatas. Los operadores de televisión (Canal + envió una carta este mismo jueves, según informó L’Equipe), para anunciar que no pagaban más dinero a la Lifa francesa. Dejará de ingresar 234 millones entre Canal + y Bein Sports.

La Liga pelea para que haya fútbol en España a partir de mediados de junio, según informó Javier Tebas. ¿Y la Premier? Ingresó casi 2.500 millones de euros por derechos televisivos en la temporada 2018-19. Pero lo más trascendente es que el Huddersfield Town, que acabó último, percibió 97 millones, casi lo mismo que el Atlético de Madrid en la Liga. Liverpool, con 152 millones, y Manchester City, que había sido el campeón percibió 150.

El valor de la Premier viene avalado por los 10.000 millones de euros que le garantizaban a los clubs los derechos de televisión para el trienio 2019-22, sacudido ahora, como todos, por el terrible efecto de la pandemia. Se mueve en un mercado dirigido a casi 1.400 millones de personas en 188 países.

Hay clubs, como por ejemplo el Arsenal, que han abierto las puertas de sus centros de entrenamientos. Con aire fantasmagórico porque los jugadores llegan de forma invididual, manteniendo como es necesaria la distancia social requerida para evitar la propagación del virus.

En el Tottenham, por ejemplo, su estadio se ha convertido en un moderno centro de salud para combatir el COVID-19. Y José Mourinho, cuya generosa figura solidaria ha emergido en estos meses tenebrosos repartiendo alimentos a las familias necesitadas de Londres, pide que el fútbol vuelva.

Echa de menos ‘Mou’ la vida que tenía. Y el fútbol que disfrutaba. Quiere que retorne y no solo para sostener la industria de la Premier sino porque si le deja la pandemia el balón puede ejercer de elemento aglutinador en épocas tan llenas de miedos y angustias.

“Sería bueno para todos acabar la Premier”, sostenía el técnico del Tottenham en una entrevista con Sky Sports. “Si jugamos a puerta cerrada, me gustaría pensar que el fútbol nunca es a puerta cerrada. Habrá cámaras, por lo que millones de personas nos estarán viendo. Así que si un día entramos en el estadio vacío, no estará ni mucho menos vacío”.

Vacío está el mundo. Y sin respuestas.

El abrazo pendiente Fermé
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