Fermé

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Fermé. Cerrado. Cerrado hasta nueva orden ha quedado el campeonato francés, el primero de los cinco grandes del fútbol europeo que ha claudicado ante la fuerza del coronavirus porque no rodará el balón hasta septiembre.

Y el mismo día en que se cerraba Francia, España entreabría su puerta para poder volver a pisar el césped a mediados de mayo en entrenamientos con grupos y reabrir la competición en junio.

Aún mantienen esperanzas la Bundesliga, que confía en volver a puerta cerrada, a finales de mayo, la Liga española (en junio es el plan de Tebas), la Premier (incluso en sede única) o la Serie A, envuelta de problemas emocionales y legales con tormentas políticas porque Vincenzo Spadafora, el ministro de deportes, ve cada vez más difícil reanudarla.

Las ligas de Holanda y Bélgica habían sido pioneras en admitir la derrota frente a la pandemia. Llegó la noticia por orden gubernamental cuando Edouard Philippe, el primer ministro francés,anunció que “las grandes manifestaciones deportivas, que puedan reunir más de 5.000 personas” no se reanudarán hasta septiembre.

Quería la Liga francesa reemprender los entrenamientos a partir del 11 de mayo cuando se iniciará el desconfinamiento. Pero ya no hay margen. Toca ahora, por lo tanto, estudiar el impacto económico de tal decisión, que pone en peligro la supervivencia de muchos clubs.

Para empezar, los operadores televisivos (Canal + y Bein Sports) no abonarán los 243 millones de euros que debía dar en el último plazo, además de otros 35 millones más por los derechos internacionales de la Ligue 1.

Mientras se digiere la suspensión, el problema es hallar ahora el dinero para resistir porque los clubs tendrán, según el diario L’Equipe, un déficit de 650 millones de euros.

Se abre un escenario tenebroso en lo económico en Francia. Y en lo deportivo sin saber aún si el Paris SG, que tiene 12 puntos de ventaja sobre el Marsella, será designado campeón o se recurrirá al modelo holandés donde el título entre Ajax y AZ Alkmaar quedó desierto.

El club parisino, donde cohabitan Mbappé y Neymar, dos de las estrellas más apetecibles del viejo mercado, que antes valían fortunas, se enfrenta a “pérdidas colosales”, por encima de los 200 millones de euros.

De ahí, que Nasser Al-Khelaïfi, el presidente del PSG, haya anunciado su plan de jugar la Champions, si es que se reanuda. ¿Dónde? Como no le dejan en su país, irán al extranjero. En Francia el fútbol está cerrado hasta septiembre.

Vacía espera Michael
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