El balón se desintegró

“El fútbol ha sido muy bueno para nosotros. Por lo tanto, personalmente siento que puedo y debo aceptar la reducción del 50% en los salarios”. Steve Naismith, escocés de 33 años, capitán del Heart of Midlothian (Edimburgo), no tenía dudas. “Espero que esto pueda contribuir de alguna manera a la supervivencia a largo plazo del club en un momento desafiante y salvar empleos, especialmente aquellos que son los que tienen los ingresos más bajos y, por lo tanto, aquellos que tendrán más dificultades en este momento”, añadió después el capitán defendiendo a sus compañeros y recordando que “cada uno tiene circunstancias únicas con sus finanzas, hogares y familias”.

El balón se ha desintegrado. Y la industria se tiene que reformular. No le queda otra salida. “Salvemos todos juntos el fútbol de una crisis que puede ser irreversible”, clamó Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, esta misma semana, en una entrevista concedida a la Gazzetta dello Sport. 

No rueda la pelota por el coronavirus, los estadios están cerrados -es una incógnita cuándo se volverá a reunir miles de personas en esos templos-, el negocio está parado… Los clubs acostumbrados a vivir al día, muchos de ellos por encima de sus posibilidades, incluso los más ricos, entran en colapso económico ahogados por el inesperado parón, con expedientes de regulación temporal de fútbol (erte) ya entregados, acumulándose en los diferentes países.

“Salvemos todos juntos el fútbol de una crisis que puede ser irreversible” (Infantino, presidente de la FIFA)

Y la primera y más urgente medida es la reducción salarial de las plantillas. No hay otro camino más directo ante la dimensión de la crisis a la que se enfrentan, que no solo tendrá secuelas inmediatas sino que se prolongarán a lo largo de los próximos años.

El Barça, la institución que más iba a facturar esta temporada en la que tenía previsto ingresar 1.047 millones de euros, plantea un recorte del 70% en sus diversas secciones, quizá inferior en la primera plantilla de fútbol. El Atlético también piensa en un obligado plan de choque. Clubs de Segunda B ya han presentado ertes y la AFE (Asociación de futbolistas españoles) considera que “no se puede confundir estado de alarma con estado de ilegalidad”


Jugadores de Bayern Múnich y Borussia Dortmund ya han anunciado que se reducen el 20% su sueldo, además de unirse con los otros dos equipos que participan en la Champions (Leipzig y Bayer Leverkusen) para donar 20 millones de euros a los clubs modestos del país.

En Francia, Olympique de Lyon, Amiens, Montpellier ya están en paro parcial y el Paris SG se une a la necesidad expuesta por Barça y Atlético de tocar la cuenta corriente de sus estrellas. Se llamen Mbappé o Neymar.

En Italia, la Liga se pregunta inquieta como asumir los 1.300 millones de euros que supone el salario anual de todos los futbolistas de la Serie A, mientras la deuda global de los 20 clubs en la pasada temporada ascendía a los 2.500 millones.

Se duda incluso de que el ‘calcio’ acabe la temporada.  Y Damiano Tommasi, el presidente de la AIC (asociación de futbolistas italianos), advierte de que “no es el momento”, pero se deberán adecuar a la realidad del país. Una duda que planea de forma común sobre todas las grandes Ligas.

En Inglaterra, el Birmingham, de la Championship, la Segunda División, ya ha decidido recortar el salario de sus jugadores en un 50% como primer síntoma de las tremendas sacudidas que azotan a todos los países.

La huella de la pandemia provocará una nueva industria, quizá obligando a replicar en el fútbol los límites salariales que marca la NBA en todas sus franquicias. La Premier ya planea reducir la mitad de sueldo a sus jugadores, como requieren algunos ejecutivos de algunos clubs.

El coronavirus ha desintegrado el balón. Naismith lo hizo a título individual. Se rebajó el 50% de su sueldo. Y el Union de Berlín, recién ascendido esta temporada a la Bundesliga, anunció que toda la plantilla renunciaba al 100%. Tal cual. “Estas son circunstancias excepcionales con las que tenemos que lidiar. Nuestro propósito es el fútbol. Si esto desaparece, toca el núcleo de nuestra existencia”, argumentan desde el club. Renuncian, de momento, a todo para mantener con vida su vida.

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