JJOO, víctimas de la 3ª guerra

Foto: web oficial Tokio-2020

Solo las dos guerras mundiales que padeció el planeta en el siglo pasado habían detenidos los Juegos Olímpicos. La primera frustró el intento de Berlín-1916. La segunda quebró inicialmente la ilusión de Tokio, que terminó renunciando, y luego la de Helsinki. Ambas ciudades no pudieron organizarlos en 1940. Tampoco, Londres en 1944. La ‘tercera guerra’ provocada por un virus cambia de año Tokio-2020.

Seguirá siendo Tokio-2020, pero se celebrarán en el 2021. En tiempos de paz jamás había sucedido un movimiento así, por lo que el deporte ha terminando sucumbiendo ante la evidencia. Más bien los deportistas han terminado corriendo más rápidos que los ejecutivos que dominan, o creían dominar, el Comité Olímpico Internacional.

No hace ni dos semanas que sostenían ellos, ajenos al mundo viejo que se destruye a cada hora que pasa, que Japón albergaría a 11.000 deportistas de 206 países y millones de personas en las gradas. Ni una semana ha transcurrido de sus proféticas frases en las que decían “sí o sí” que los Juegos serían este mismo verano.

Pero el virus aplazó el negocio. Se dieron cuatro semanas para pensar nuevos escenarios y a las 48 horas todo quedaba aplazado. Canada, Australia y España, que se quejaba de la desigualdad en la preparación, lideraron la vía del sentido común. La pandemia dejó en muy mal lugar a los ejecutivos sin entender aún, ni siquiera en tan tremenda excepcionalidad sanitaria, que el negocio es secundario.
Por muchos billones de dólares que haya en juego y contratos televisivos de dimensiones espectaculares, que los hay. Tokio ha comprometido 12.6 billones de dólares en la organización. Si se amplía a Japón se alcanzarían los 32 billones. Al final, el COI claudicó. Tarde, pero claudicó llevándolos hasta el 2021, lo que obligará a desplazar el calendario del Mundial de Atletismo fijado para ese año en Estados Unidos.
Tenía, y tiene, una fortuna en derechos televisivos y una fila de patrocinadores globales aguardando a rentabilizar sus descomunales inversiones. Deberán esperar un año.
Deberá esperar la cadena estadounidense NBC, que pagó 7.100 millones de euros por tener la exclusiva olímpica hasta el 2032. También espera Discovery, la empresa propietaria de Eurosport, tras invertir 1.300 millones de euros para difundir las citas olímpicas en Europa hasta el 2024.

En los últimos Juegos, los derechos de TV supusieron el 73% de los ingresos del COI, mientras Japón ya había alcanzado para este verano un récord de ingresos por patrocinio superando los 1.000 millones de dólares.

Pero la pandemia avanza sin piedad y el Comité Olímpico Internacional se enfrenta a la necesidad de reformular un nuevo camino porque también el deporte ha entrado en una dimensión terriblemente desconocida. Todos sus pilares económicos (tv, marketing, patrocinio…) ya no son como eran. Un nuevo, y distinto, deporte está por nacer.

Inglaterra inicia el partido Casas llenas de esperanza
Your Comment

Leave a Reply Now

Your email address will not be published. Required fields are marked *